Queridas antonias, ¡llegó el momento! de la partida, y no la de mus. Nos vamos a Egipto, quedan menos de 24 horas para partir hacia el páis de la civilización más avanzada, creo que eso fue hace muchísimos miles de años, y si no, ya os contaremos, como llevamos un experto en tecnología, él nos hará un análisis de la situación. Bueno nosotros sólo deseamos pasarlo muy bien y regresar sanos y salvos para contar las maravillas que hemos visto y las anécdotas que hemos vivido. También esperamos que no nos roben más de lo estrictamente necesario y que veamos todo lo imprescindible, porque no sé yo si volveremos por allí. Esta que escribe no puede evitarlo y tiene un nerviosismo intrínseco, que le ha repercutido en que ya va suelta, y no me refiero precisamente al ánimo o la líbido, ya me entendéis todas queridas antonias; a ver si a lo largo del día me voy sujetando un poco o voy a tener que empezar a tomar la loperamida, la militar, la que te pone un tapón en respectiva parte, antes de lo acordado, o confío en que a mí el ritmo del viaje siempre me ha sujetado el intestino. Problemas intestinales aparte, lo dicho, queridas mías, que disfrutemos mucho de todo lo que nuestras retinas sean capaces de abarcar, que nos riamos mucho y que convivamos como amigas que somos y antonias ante todo y en todas las civilizaciones en las que hagamos nuestras incursiones. ¡Buen viaje!, que lo llevemos todo en nuestras maletas, y lo más importante la ilusión y las ganas de disfrutar en nuestro equipaje de caja torácica: el corazón. Hasta la vuelta.
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