
Hola amigas, esta es la tropecienta y no sé cuanta vez que intento darle un empujoncillo a esto para mantenerlo a flote, pero os tengo que confesar que a mí sóla me cuesta, porque mi imaginación es ilimitada y mis artes para escribir también. Y me he dado cuenta, que las musas, musos (eso es lo que me gustaría que vinieran mushos a mí) y demás seres de la inspiración no suelen revolotear mi existencia. Antonias, voy a indagar porque creo que esto se puede agregar a facebook y así seguro que os acordáis más de él si lo veis por allí. Muchos besitos e intentemos mantener las buenas costumbres de dejar constancia de las cosas que nos ocurren y de lo que se nos ocurre. Y ya sabéis amigas, que tenéis más peligro que dos antonias en el H&M.
Por cierto, que ayer me ocurrió una anécdota graciosa, me estaba subiendo en el coche de mi amigo Felipe e iba cargada de bolsas, mi bolso, un plato con un trozo de ensaimada, que me hice un liote al subirme que no atinaba, y le dije a él que en ese momento sí que parecía una antonia total, tan enredada e intentando subirme con dignidad al coche. Antes le había estado hablando de Hopper, pintor norteamericano de principios del siglo XX que a ésta le gusta muchísimo y que ser una antonia no quita estar culturizada. Cuando me pasa lo del coche, le digo: uy, ahora sí que parezco una antonia de verdad pero si yo en lugar de hablar de Hopper debería hablar del hopo...
Así que entre hopper y hopo os dejo esta pildorita, que no es arándano rojo, ni aceite de onagra pero que tiene efectos beneficiosos para nuestra salud...
1 comentario:
Que digo yo...¿nadie se ha fijao en el parecido razonable de esa imagen de Hoper y la mesa de la Mazmorra de Puerta Purchena donde estuvimos en Feria?
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