Queridas Antonias:
Os voy a contar la historia de el-hecho. Que es que a veces se me olvida que las plantas son seres vivos y esas cosas. El caso es que una planta no es una mascota, que a Gato yo le razoné, mirándolo a los ojos, que yo no podía asumir la responsabilidad de compartir espacio y tiempo con él, peeerooo...ya sabéis eso del instinto maternal y ese gato "miau, miau" en la puerta...entró en mi vida...y sa quedao.
Pero las plantas no maullan. Y ya hice el intento cuando vine a Almería por primera vez, cual Cristobal Colón gritando aquello de "Tierra a la vista"...y como el apartamento era mu chico y yo estaba mu sola me dije: voy a comprar plantas. Y una Antonia Jelen ya sabéis que es mu desmedía para todo...me compré medio mercaíllo, con el asesoramiento de mis reinas madres (mi madre y mi agüela): una cinta, una del dinero, un poto...lo típico. Ahí llegaba la Jelen con el antiguo pollón lleno plantas, que parecía un microclima ambulante, Málaga-Almería, que sí, que hubiese sido más fácil comprarlas aquí, pero ¿pa qué voy a hacer yo lo más fácil?. Plantas al carro, y qué bonicas que quedaban...aban.
Luego una amiga me dijo en una ocasión que si aprendías a cuidar una planta, aprenderías a cuidar a un hombre. ¡Ay, Dios!. Entonces entendí cierta ruptura de despúes de la muerte del jardín casi al unísono. Las ahogué. Sip. Demasiada agua, me dijeron. (Y la Jelen, con sus paranoias filosófico-energéticas, místico-simbólicas y esas cosas...¡que es que el agua son los sentimientos, que es que soy una agobiá, que es que...!) En fin. Traumática experiencia.
Segunda mudanza (o cuarta, o quinta...): No sé por qué me dio por pintar de verde el salón Sudamérica, tipo Selva Amazónica. En pleno Almería. El Parador, ese lugar en medio de nada, con un puñao palmeras en la puerta y el desierto a dos pasos. Pero en fins, cosas que pasan.
Ana y Edu me regalaron una pita pa mi cumpleaños. Y le puse Planta. Porque es que su perra se llama Pita, y no era cuestión de rendirle tal homenaje, que si ellos tienen una perra con nombre de planta yo no tengo la culpa, ¿no le pone la gente nombre de perro a los niños y esas cosas? Debo ser la primera persona que no le pone nombre a sus mascotas pero sí al coche...En fin, ya éramos familia numerosa: El Jimmy, Gato, Planta...¡qué de cosas de persona mayor!
El caso es que Planta aguantó los ataques y purgas de Gato y ha aprendido a escupir agua. Le he clavao un enano de cerámica pinchao en un palo, que es una chorrada pero me pareció gracioso. Y ahí está, en la esquina del balcón, mirando la calle, que se ha quedao a gusto en cuanto ha dejao de ser novedad (cosa que debo reflexionar seriamente con respecto al comentario de mi amiga...).
Y resulta que un día vino Isa (la de Graná) y salimos a tomar café y había un hombre vendiendo unos helechos enormes en el paseo (¡uy, una cosa así tan habitual aquí como comer migas cuando llueve!) Y coincidió que yo había buscado en Google aquello de "¿qué plantas son habituales en la Selva Amazónica?" pa ambientar mi salón que se quedaba sosillo y...salió el helecho, claro. Y yo estaba en plena etapa de las coincidencias y las señales y el "todo es por algo" y esas cosas. Y las niñas, tan hipies ellas, animando: "¡Qué chulo pa tu salón!". Y me dieron ganas de traerme tres (yo y las emociones...) pero no, me traje uno. Las niñas lo transportaron hasta el Jimmy, y vuelta a empezar: Helecho al carro del Mercadona, casi no cabe por la puerta, a ver dónde lo pongo ahora...bien. Dos semanas después lo tenía to despeluchao y el suelo regao de hojas...Y parece que es que esta vez, aparte de un ataque en plancha de Gato, es que no lo había regao lo suficiente.
Y ahora, Antonias, por circunstancias extrañas de la vida, resulta que me he parao a pensar que el pobre helecho no habla. Pero también necesita mimos, como ser vivo que es. Y todos los días me siento a Gato a su lado y le digo: "venga, vamos a cuidar a Helecho". Y lo cuidamos. Al grito de: "¡No vale comprarme otro. Como yo me llamo Jelen que el helecho no se me muere!". He dicho. Así que...puede que empiece una nueva experiencia místico-filosófica en el espacio-tiempo de ésta, mi casita. Y etcétera. :)
¡Besos de colores!
2 comentarios:
Se me ha olvidao decir que está más fuerte después de regarlo habitualmente y sin histerias y de clavarle dos varillas de incienso (no tenía palos...) pa sujetarle las ramas que estaban flojillas. También le he dao un buen pelao. Es duro y to el joio...
jajajaja, ¡vaya historia! de las plantas y otros seres vivos. Cierto que las plantas son muy delicadas y que cuando no sabes lo que hacer con ellas, lo único que te queda es darle agua y cariño. Cómprate plantas duras como los ficus o como se llamen, yo tengo uno que es superduro y ahí está aguantando el paso del tiempo y a mí, los potos también son duros, aunque se te caigan las hojas tú vuelve a empezar y no lo abandones. Yo sí que creo que hay una conexión energía humana-energía ser vivo, ya te la contaré. Besitos Jelen y suerte con el-hecho...
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